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1917: Nace Ramiro Gamboa, famoso por su personaje el Tío Gamboín

UN DÍA COMO HOY...

AGENCIAS
CIUDAD DE MÉXICO, domingo 01 de diciembre 2019, actualizada 9:58 am


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Recordado por los televidentes mexicanos como "El Tío Gamboín", el locutor, actor y conductor infantil Ramiro Gamboa, es evocado este domingo a 102 años de su natalicio gracias a sus populares frases y personajes que siguen vigentes en la memoria de las distintas generaciones a las que marcó.

Reconocido por expresiones como "No me fallen sobrinos, no me fallen", "No me fallen amiguitos" o "Donde nos veamos, así nos saludamos", Gamboa destacó debido a su trabajo como fue presentador de la programación de Canal 5, especialmente para el sector infantil en el ámbito de dibujos animados en el cual estuvo al frente por décadas.

El también llamado "El Tío de todos los niños de México", permanece aún en la memoria del público a través de comentarios difundidos en las redes sociales, como Twitter y Facebook. En esta última existe, incluso, una página elaborada en su honor.

Ramiro Gamboa, quien, de igual manera, presentó a un sinnúmero de personajes, entre los que destacan "El Gato GC", "Corcolito", "Tacho", "Salchichita", "Platillotes", "El gran jefe Pluma Roja" y "Pacholín", nació en Mérida, Yucatán, el 1 de diciembre de 1917.

Fue un niño muy inquieto al que le gustaba visitar radiodifusoras locales y jugar con los micrófonos, además de que la escuela parecía no estar en sus planes, ya que fue un mal estudiante.

En 1937 su padre compró una estación de radio, rentó una casa en Mérida, adquirió un equipo en 10 mil pesos y nombró a Ramiro gerente de la empresa, ante un destino incierto, ya que eran los inicios de la radio en la entidad, y no era un negocio del todo rentable.

Un día, el locutor base de la estación no llegó y Gamboa se vio en la necesidad de tomar su lugar, para su sorpresa, su voz fue bien recibida, al grado de que pedían que se repitiera más seguido en algunos programas.

Luego de esa primera experiencia, formó parte de los locutores base de la XEME de Mérida, por dos años. Durante esa época llegó al lugar Amalita Gómez Zepeda, con la misión de entablar negociaciones para integrar la estación a Radio Programas de México.

De esta forma, Ramiro Gamboa conoció a Amalita, quien le dijo que si algún día decidía viajar a la Ciudad de México en busca de trabajo recurriera a ella, y así lo hizo años más tarde.

En 1938 la visitó para comentarle su ilusión de laborar en la XEW, por lo que ella lo presentó con Emilio Azcárraga Vidaurreta, quien lo llevó con Othón M. Velez. A los tres meses lo mandaron a la XEQ, donde trabajó casi 20 años y 24 en la XEW.

Entre los programas radiofónicos en los que participó estuvo el titulado Quiero trabajar, que fue una especie de bolsa de empleo, el cual permaneció nueve años al aire.

A lo largo de su carrera como locutor formó inolvidables parejas con otras personalidades como Arturo Ernesto Manríque Elizondo, "El Panzón Panseco", a quien conoció cuando trabajaba en la XEQ en el programa El yate y la tortuga, unión que duro 13 años.

También participó en las películas La liga de las canciones (1941), Campeón sin corona (1946), Hay muertos que no hacen ruido (1946), Su última aventura (1946), El niño perdido (1947), A volar joven (1947) y Angelitos negros (1948).

Así como en El mago (1949), El barba azul (1955), Chistelandia (1958), Viaje a la Luna (1958), El súperflaco (1959), El conquistador de la Luna (1960) y La isla de los hombres solos (1974), además de la telenovela Desafío (1990).

En los años 70, el "Tío Gamboín" condujo Una tarde de tele donde anunciaba los dibujos animados, entre los cortes enviaba saludos y felicitaba a quienes cumplían años, además de dar consejos auxiliado por cápsulas de "El Monito Reportero".

También mostraba su colección de juguetes de cuerda e invitaba a los niños a formar parte de su lista de sobrinos escribiendo a la dirección de la empresa o llamando al número telefónico del programa. Siempre se le vio de saco rojo, con personajes de caricaturas en sus solapas.

Asimismo, utilizaba camisa blanca y corbata de colores, siempre sonriente, detrás de una mesa y una tablita al frente donde tenía escrito el número telefónico del programa.

El "Tío Gamboín" llegó a ser un personaje tan importante para la comunicación nacional, que nadie ha podido llenar el hueco que dejó tras su deceso el 30 de diciembre de 1992. Con su muerte se cerró toda una etapa en la historia de la televisión nacional.

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