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Columnas Social

Las palabras tienen la palabra

El costo de los libros

Juan Recaredo
TORREÓN, COAH., lunes 09 de diciembre 2019, actualizada 9:53 am


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Usted ¿qué opina? Se dice que en México la gente no lee y en muchos sentidos es cierto. Proporcionalmente hablando, es poca la gente que acostumbra leer en México. ¿Por qué? Algunos dicen que la razón es que los libros en nuestro país son caros.

Lo importante que hay que hacer es distinguir entre lo que es caro y lo incosteable, porque son cosas diferentes. Se venden libros muy baratos que resultan incosteables a quien los hace, y le salen caros. Cuando alguien hace un libro y éste resulta best seller, no hay problema. Si se venden cientos de miles de ejemplares el negocio puede ser productivo para el que lo editó y por lo tanto para el autor.

Desgraciadamente no hay tantos best sellers para la cantidad de libros que publican; para cuando aparece uno con esa etiqueta, hay muchos más que se quedan en los anaqueles y terminan por irse al anaquel de las ofertas de libros de a diez o veinte pesos.

El autor no famoso escribe un libro y luego tiene que buscar a una editorial que acepte hacer una inversión para publicarlo. Esa inversión será no solamente la impresión y el papel como algunos creen. Habrá que contratar a un diseñador, hacer un formato, revisar, corregir y luego distribuir el libro para ponerlo al alcance de los lectores potenciales que decidan gastarse "una lana" para comprarlo.

Imagínese usted que un escritor hizo un libro relativamente pequeño y sin complicaciones gráficas, sin color, sin nada que encarezca el producto. Digamos que ese libro le cuesta a la editorial 30 pesos imprimirlo y que se va a vender al público en 100 pesos.

El que no conoce pensará que está bien. La editorial pagó 30 pesos por un libro y al venderlo en 100 pesos se va a ganar 70. Todo parece estar bien hasta ahí.

Pero aparte de los 30 pesos de la impresión habrá que calcular por lo menos otros 10 por el diseño, formato, revisión y corrección. Para la distribución la editorial se lo propone a una librería. Normalmente el librero pide -por no decir "exige"- el 40% de descuento y recibe algo así como diez ejemplares a consignación. Eso quiere decir que lo pone en sus anaqueles y si en un tiempo razonable no se venden, se los regresa a la editorial.

Entonces si el libro costó 40 pesos a la editorial y se lo vende al librero en 60, porque lleva el 40% de margen, en cada libro que se venda el librero gana 40 pesos y la editorial sólo 20. El librero no arriesgó ni un centavo y se gana el doble de lo que gana la editorial que fue la que hizo la inversión y que tendrá que recibir de regreso los libros que no se vendan y que muy probablemente ahí se quedarán. Todo esto es aparte del 10% que la editorial debe pagar por regalías al autor.

Así es como tradicionalmente se maneja la industria de las publicaciones, aunque las cosas están ahora cambiando radicalmente. Los mecanismos se modifican y trasladan mucho del riesgo al autor… ¿quieres hacer tu libro y crees que se venderá bien? ¡Pues entonces arriésgale tú también con tu dinero! Otros dirán: "Si es tan mal negocio, ¿por qué se han editado tantos libros?" Pues porque sigue siendo negocio, pero el desperdicio de recursos y de material es enorme, porque por cada libro exitoso hay muchos otros más que no lo son.

Esto está cambiando para bien, así que hay buen pronóstico para los libros.

Soy Don Juan Recaredo… compártame sus dudas y comentarios: donjuanrecaredo@gmail.com, Twitter: @donjuanrecaredo

ME PREGUNTA:

Blanca Miranda: "Si tengo tos, toso, del verbo toser. ¿Y si tengo hipo?".

LE RESPONDO:

El verbo correspondiente es hipar: yo hipo, tú hipas, etcétera.

LAS PALABRAS TIENEN LA PALABRA:

Dijo Don José Ortega y Gasset: "El mando debe ser un anexo de la ejemplaridad".

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